Hola Mendoza, qué placer volver a vernos!
Así arrancó todo: con esa frase que sentí y escribí apenas llegamos, mientras el sol caía divino y a lo lejos se recortaba la Cordillera nevada. Ya he visitado Mendoza en otras oportunidades y siempre siempre es un gran plan.


Esta vez fuimos con J, mis cuñados y sobrinos: una semana entera por tierras cuyanas, casi 3 mil kilómetros de risas, charlas y esos compartires que se guardan para siempre. Bodegas en Mendoza, Barreal en San Juan, atardeceres imposibles… Les comparto mi Diario de Viaje.
Bienvenida entre Viñedos
Llegamos a la tardecita un Domingo de principios de Agosto (fuimos en auto desde Buenos Aires) y nos esperaba un lindísimo atardecer. Nos prestaron una casa muy linda en la zona de Lunlunta, lo que fue muy cómodo para movernos y relajar a la noche después de tanta bodega y degustación 🙂
En nuestro primer día, una de las mañanas más lindas que nos regaló este viaje, fuimos hasta Vistalba, Luján de Cuyo, a conocer Nieto Senetiner una bodega que lleva más de 130 años haciendo vino . Fue mi primera vez en esa bodega con tanta historia. Su icónica casa de estilo colonial rodeada de viñedos me encantó!







Recorrimos la bodega de esta finca, Finca Villa Blanca, sacamos muchas fotos y luego nos sentamos a degustar un par de elegidos con esa vista soñada. Como en muchas bodegas, además de la visita con degustación podés tomar almuerzo. Hay varias opciones en su web.
Más tarde almorzamos en Casa Vigil, con un menú de pasos muy bueno. Con J era nuestra segunda vez en este espacio y debo decir que la primera vez me gustó más, como que aun con mucha gente ambas oportunidades (los brasileros son fans de Vigil y sus vinos) había como un poco más de «alma». La recorrida que te hacen antes o después de comer fue más completa… no sé, lo disfrutamos pero sentí como que le faltó algo.






Antes de volvernos a la casa y para que los que visitaban Mendoza por primera vez conociera un poquito más de la ciudad ciudad dimos una vuelta por el Parque San Martín y el Cerro de la Gloria. Tan linda Mendoza!


Al día siguiente le dedicamos el día completo a Bodega Santa Julia. Tomamos la opción de bike tour con almuerzo y la verdad, fue un planazo para todos! Nos esperaban con un pequeño desayuno, visitamos la bodega (un nuevo edificio que es espectacular en cuanto a arquitectura y detalles) y luego sí, a pedalear entre viñedos. En invierno las vides estan peladas, pero así y todo estuvo buenísimo. La guía era divina y aprendimos mucho del proceso del vino, de la forma de producir de la bodega… hasta pudimos conocer la olivícola de la familia Zuccardi, ubicada en este mismo predio que es enorme.




Estuvo realmente increíble! Dejamos las bicis y en el Centro de Visitantes disfrutamos un almuerzo super abundante: las famosas empanadas de la Chacha, carnes y acompañamientos riquísimos. Todo con una buena copa de vino, por supuesto!




Nota: en tierra de vides y olivos, no se pierdan visitar alguna olivícola! Es super interesante y hay buenas opciones como Zuelo de Zuccardi, la Olivícola Laur, Pasrai, entre otras. Tengo un amor especial por los olivos y ver ejemplares centenarios es una fiesta realmente y conocer como sus frutos se transforman en aceite es lo más.
Rumbo a la Alta Montaña: de Mendoza a Barreal

Parte del grupo salió temprano para sacarse las ganas de nieve esquiando en Penitentes: un centro de ski camino al Aconcagua muy básico, pero suficiente para la diversión del día 🙂

Con mis cuñados elegimos otro plan: almorzar en las afueras de Uspallata en la Estancia San Alberto Lodge, un menú de pasos que fue de lo mejor del viaje: tan rico y con unas presentaciones increíbles, todo en sintonía con el lugar. El ambiente es muy cálido y con unas vistas a la Cordillera soñadas. Super recomiendo si pasan por la zona o van por el día hacia Alta Montaña. Además, el lodge tiene habitaciones si quieren extender la experiencia en la zona.





Seguimos camino hacia Barreal, donde nos reencontramos todos en la Hostería Paso de los Patos, que sería nuestra casa por dos noches.




Dimos una pequeña vuelta por el pueblo y disfrutamos la Hostería que es pura calidez. Esa primera tarde tuvimos un atardecer soñado.

Entre montañas: la inmensidad de Barreal
Barreal es un pueblo en el Valle de Calingasta, entre la Cordillera de los Andes al oeste y la precordillera al este. Mires donde mires, las vistas son mágicas. Y si mirás al cielo, también, porque a toda hora es único —tanto que en el Parque Nacional El Leoncito hay dos centros astronómicos.
Con J conocimos Barreal muchos muchos años atrás, cuando la ruta que la unía con Mendoza era toda ripio (hoy hay sólo 60 km de ripio, en bastante buen estado). Nos pareció un lugar increíble, muy especial. Volver junto a su familia fue realmente un regalo para todos.
Teníamos un sólo día completo en Barreal y lo aprovechamos! Salimos a la mañana con un guía en dos camionetas hacia la cordillera, en una excursión que tuvo su cuota de aventura, algo de nieve y una caminata hasta las cuevas de Morrillos, con pinturas rupestres de civilizaciones milenarias. Desde ahí vimos la cara sur del Aconcagua, todo el cordón de Ansilta y hasta llegamos a divisar el Paso Los Patos, uno de los que usó el Ejército de los Andes. Además de la aventura, tuvimos un picnic divino que preparó nuestro guía con infaltable copa de un rico vino sanjuanino.










Fue uno de esos días de sentirnos chiquitos antes tanta inmensidad, frente a ese paisaje tan increíble.
Un poco más tarde y luego de la caída del sol nos esperaba otra experiencia imperdible en Barreal: una observación del cielo que nos maravilló a todos. Los observatorios situados a pocos km de Barreal, en PN El Leoncito, ofrecen visitas, pero no todos los días y lo cupos son muy pocos. De hecho nosotros no conseguimos. Por suerte en la hostería nos recomendaron a Sebastián que es guía especializado en turismo astronómico y brinda la experiencia con un super telescopio. Muy interesante, lo disfrutamos mucho.




Sobre la deco de la Hostería tengo cantidad de fotos (spoiler: nada compite con esas vistas, y está buenísimo que así sea), pero eso se los cuento en otro posteo, porque creo merece su propio espacio acá en el blog.
De Barreal a Mendoza: Valle de Uco
Dejamos Barreal con el corazón lleno y volvimos a Mendoza, esta vez hacia la zona del Valle de Uco. Es increíble lo que ha crecido esta zona y lo que sigue creciendo. Personalmente me encanta: al ser una zona de mayor altitud, las bodegas están más cerca de la montaña y las vistas son increíbles.

Era la última noche todos juntos, así que reservamos en Posada Salentein.
Llegamos justo a tiempo para una picada en Bodega Salentein y luego hicimos la visita guiada (al estar alojados, es de cortesía). La bodega es realmente imponente y hasta tuvimos un mini piano concert gracias a sobri menor que se animó! Después se ganó un par de copas de vino en la degustación 🙂






Después de la visita fuimos a la posada, recorrimos, tomamos un café y cenamos todos juntos con fueguito prendido. Una noche de invierno muy cálida y muy rica, de esas que son el cierre ideal a un lindísimo viaje compartido.




A la mañana siguiente nos despedimos de mis cuñados y su familia. Nosotros nos quedamos un día más y lo aprovechamos a full: visitamos Bodega SuperUco, una bodega boutique y orgánica super interesante.



Después fuimos a Clos de los Siete. Habíamos reservado un «picoteo» muy recomendable en Diamandes y cerramos con la visita a esa bodega.




Dormimos la última noche en Amerian Chacras de Coria y cenamos en La Gloria Cantina, un broche perfecto para nuestra última noche cuyana.
Al día siguiente, vuelta a Buenos Aires. Con el auto lleno de cajas de vino y nuestra alma viajera llena de paisajes y momentos compartidos para atesorar.
Cada vez que ando por estas tierras de vides, olivos y montañas nevadas, lo disfruto muchísimo. Combinarlo con la inmensidad de Barreal, esa que cala hondo y que vale la pena sentir al menos una vez hizo el viaje aun más especial. Super recomiendo este bello mix cuyano si andan en zona.



Tips prácticos para el viaje
- Duración recomendada: entre 6 y 8 días si querés combinar Mendoza ciudad y alrededores, Valle de Uco y Barreal sin apurar nada.
- Barreal: dedicale entre 2 y 3 noches, pensá que son unas 4 hs desde Mendoza o San Juan.
- Observación astronómica: reservá con anticipación, sobre todo en temporada alta. Llevá abrigo, aunque en el día haga calor, de noche la temperatura baja bastante.
- Bodegas y Restaurantes en Mendoza: reservá las visitas y almuerzos con menú de pasos con antelación.
- Alta montaña: si viajan en invierno, chequeen el estado de la ruta antes de salir. Este invierno fue tremendo y además de estar cerrado el Cruce a Chile, no se podía llegar a Puente del Inca ni a la base del Aconcagua.
- Traslados: el trayecto Mendoza–Barreal son varias horas de ruta con paisajes espectaculares, así que planifiquen paradas para disfrutar el camino también.
- Más inspiración viajera en este viaje de 3 días que disfruté en Septiembre del año pasado con una prima querida: https://veropalazzo.com.ar/tres-dias-en-mendoza-entre-copas-y-pasos/
- Mendoza en Vendimia: Mendoza es divina todo el año. Cada estación tiene su encanto, pero sin dudas en Vendimia TODO es una fiesta. Hace unos años hicimos con J un viaje de unos diez días que estuvo increíble. https://veropalazzo.com.ar/mendoza-en-vendimia-un-viaje-de-puro/

Prometí en su momento el día a día de este viaje cuyano en invierno. Lo siguieron un montón por las publicaciones en Instagram, así que espero que este resumen les sirva de guía si están pensando en armar un viaje a este destino que insisto, es buen plan siempre.
Gracias por acompañarme siempre en cada aventura.
Con cariño,
VP